Resolviendo el enigma de una migración nocturna
¿Qué secretos esconde la investigación del viaje de un diminuto murciélago?
Publicado el 4 de febrero de 2026
Giancarlo Velmarch
Fotografía de Giancarlo Velmarch
En la oscuridad de la noche en la localidad de Javier (Navarra), Juan Tomás Alcalde examina cuidadosamente el ala de una hembra de nóctulo Thediano, asegurándose de haber recolectado una muestra de piel esencial para el análisis genético de la especie.
Es una tarde templada de otoño en Navarra. Las hojas, teñidas de amarillo y naranja, anuncian la llegada del invierno. Juan Tomás Alcalde prepara su equipo para empezar el monitoreo: pinzas, tijeras, una escalera y varias linternas.
Son las ocho de la tarde, y está atardeciendo; así que debe darse prisa. Alcalde es un biólogo especialista en la distribución y los ciclos estacionales de los murciélagos en Navarra; uno de los mayores expertos de España. Con más de 33 años de experiencia, su fascinación por estos mamíferos nocturnos lo ha acompañado toda su vida.
Los murciélagos son los únicos mamíferos voladores. Destacan por haberse «buscado la vida» de una forma sorprendente. Su evolución hacia el vuelo y la ecolocalización nocturna ha exigido cambios profundos en su anatomía y fisiología: alas membranosas, un metabolismo acelerado y la capacidad de la ecolocalización; cualidades que los hacen tan extraordinarios como poco comprendidos.
Alcalde no solo ha estudiado este grupo zoológico en su aspecto biológico, sino que los valora como representantes de un grupo animal olvidado, cuya supervivencia se ve amenazada por el declive de sus poblaciones. Quizás sea esta rareza evolutiva y la necesidad de conservarlos lo que hace de la investigación sobre los murciélagos una tentación demasiado grande como para dejarla pasar.
Alcalde, junto con los investigadores Dina Dechmann y Edward Hurme, del Instituto Max Planck, está realizando un censo para comprender mejor la migración de tres especies de murciélagos, en concreto el nóctulo mediano (Nyctalus noctula), nóctulo pequeño (Nyctalus leisleri) y nóctulo grande (Nyctalus lasiopterus) para así conocer exactamente sus rutas a lo largo de todo el continente europeo.
En España, estas especies están listadas como vulnerables y casi amenazadas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Esto significa que nuestro experto se encuentra en una carrera contra el tiempo para investigar y conocer más sobre estas especies. Utilizando este censo podrán saber si el calentamiento global y la actividad humana tienen un efecto negativo en la distribución y abundancia de los nóctulos.
Fotografías de Giancarlo Velmarch
Izquierda: Alcalde se aventura a subir a un árbol para inspeccionar una caja-refugio, mientras su equipo observa y espera desde abajo, ansiosos por el descubrimiento.
Derecha: Preparando el eqiupo esencial para el muestreo, nos movemos con rapidez antes de que los murciélagos despierten y abandonen sus cajas-refugio.
Entre árboles y cielos
Esta especie tiene un comportamiento único al ser parcialmente migratoria. Las hembras vuelan cientos de kilómetros desde algunos lugares del norte de Europa, como Escandinavia, hasta Francia y España, mientras que los machos se distribuyen por toda Europa, siendo principalmente sedentarios. En su migración se encuentran con muchos retos que pueden llegar a ser letales para su supervivencia, como los parques eólicos y la tala de árboles refugio.
Alcalde toma todo su equipamiento y comienza subiendo a cada árbol para examinar, uno por uno, los refugios de murciélagos que ha colocado en años anteriores. Sabe que estarán ocupados al menos por un macho sedentario. Pero en la época de celo, de septiembre a noviembre, dentro de las cajas refugio se pueden encontrar a varias hembras con un mismo macho. Estas desaparecen misteriosamente en diciembre, al llegar el invierno, lo que complica los esfuerzos de conservación.
Los nóctulos medianos son murciélagos arborícolas. Esto significa que viven en bosques con árboles grandes y viejos, normalmente cerca de ríos o arroyos. Duermen durante el día en los huecos de estos árboles o en nidos abandonados de aves como los picapinos. Su hábitat ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, debido a la urbanización y al cambio climático. Con cuerpos de apenas 13 centímetros y alas de 45 centímetros de envergadura, estas criaturas alcanzan velocidades de vuelo de hasta 50 km/h, mientras cazan insectos como moscas, mosquitos y pequeños escarabajos.
Emiten una amplia gama de gritos y chillidos para comunicarse entre sí. Su habilidad para cazar se basa en la ecolocalización: utilizan ultrasonidos que rebotan en obstáculos, permitiéndoles «ver» a sus presas en la oscuridad de la noche.
Fotografía de Giancarlo Velmarch
Alcalde sostiene con cuidado a un macho marcado con una anilla en el ala, un veterano que ha encontrado resguardado en uno de los nidos.
Tecnología en miniatura
Ingenieros del Instituto alemán Max Planck han logrado un avance tecnológico sorprendente, desarrollando un chip tan diminuto que puede ser adherido a la espalda de un murciélago sin alterar su vuelo. Un murciélago de este tamaño no puede llevar sin riesgo para su vida un dispositivo que pese más del 8% de su peso corporal. Esta innovación representa un gran avance para la investigación de la especie, ya que permite un monitoreo más detallado y preciso de sus hábitos migratorios y su comportamiento en la naturaleza.
Poner un microchip a un murciélago que pesa menos de 20 gramos es una tarea tan delicada como fascinante. El proceso comienza con la captura de estos pequeños voladores, una misión nada sencilla. Alcalde ha perfeccionado su técnica: primero inspecciona las cajas refugio subiendo por una escalera hasta lo alto de los árboles y bajando cuidadosamente las cajas para ver qué especies las ocupan. Si encuentra nóctulos, los identifica con destreza a los individuos. Si son hembras, las coloca en pequeños sacos de tela para evitar que se estresen mientras él trabaja. Una vez revisadas todas las cajas del área, monta su estación de trabajo en el bosque y organiza los materiales: un equipo quirúrgico en miniatura, los chips y las herramientas para recoger datos biométricos. El siguiente paso es delicado. Después de tomar muestras de saliva, piel de las alas y heces, procede a cortar una pequeña porción de pelo en la parte baja de la espalda del murciélago, creando un espacio para adherir el chip. Con pegamento quirúrgico biodegradable y mucha paciencia, asegura el dispositivo, que se seca en unos 10 minutos. Este pegamento se degradará en 2 a 3 meses, y entonces el murciélago quedará libre de esta carga extra.
Finalmente, cuando todos los datos han sido recolectados y el chip está en su lugar, el murciélago es liberado en un árbol cercano. Desde allí, retoma su vuelo, continuando su asombrosa migración, ahora con un compañero tecnológico que revelará los secretos de su viaje.
Fotografías de Giancarlo Velmarch
Izquierda: Dentro de una caja refugio se encontraron a tres nóctulos medianos (Nyctalus noctula), un macho y dos hembras. El macho sale a defender a su harén en su labor de protector.
Derecha: El biólogo Luis Górriz utiliza una técnica poco convencional: sopla delicadamente en las mamas de una hembra para determinar su edad y si ha amamantado antes, lo que revelaría si tiene uno o más años de vida.
Marcando el futuro
En nuestra última noche de muestreo, la oscuridad envuelve el paisaje navarro mientras Alcalde se prepara para colocar el último chip de la jornada. Cada dispositivo instalado abre una ventana al mundo secreto de los nóctulos y, en esta ocasión, el esfuerzo ha dado fruto: doce ejemplares marcados en España, y varios más en toda Europa, comienzan a revelar información crucial sobre sus rutas migratorias.
Mientras esperamos pacientemente a que el pegamento del chip se seque sobre el pequeño nóctulo, la conversación gira hacia la relevancia de este nuevo método de monitoreo. «Este trabajo va a darnos datos fundamentales para conocer mejor las especies migrantes: cuándo migran, a dónde se dirigen y cuáles son sus rutas. Esto es clave para su conservación», explica Alcalde.
«Podríamos evitar, por ejemplo, la instalación de aerogeneradores en sus rutas de migración, o adaptar estas máquinas para que no sean peligrosas en épocas críticas. También nos permitirá identificar las áreas forestales donde los nóctulos arborícolas hibernan y crían, y ajustar la gestión de estos hábitats para protegerlos mejor. Pero este no es trabajo de un solo país. Estos murciélagos cruzan fronteras, y su conservación debería hacer lo mismo. Es fundamental la colaboración entre investigadores de distintos lugares para proteger sus poblaciones a nivel internacional».
Fotografías de Giancarlo Velmarch
Izquierda: Esta hembra de nóctulo mediano (Nyctalus noctula) se somete a un meticuloso examen, donde se registra su peso y se toman otras medidas antes de colocarle un chip que hará historia en la investigación de su especie.
Derecha: Tras el proceso de marcaje, esta hembra ahora equipada con un chip emprende su vuelo desde un plátano silvestre cercano, portando consigo datos cruciales que ayudarán a desentrañar los misterios de su migración.
Bibliografía
[1] Museo Nacional de Ciencias Naturales CSIC. Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles [Internet]. [Consultado el 3 de febrero de 2026]. Disponible en: http://www.vertebradosibericos.org/
[2] Agirre-Mendi PT. Nyctalus leisleri – Nóctulo pequeño [Internet]. [Consultado el 3 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace
[3] Juste J. Nyctalus lasiopterus – Nóctulo grande [Internet]. [Consultado el 3 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace
