El colesterol: ¿enemigo o aliado?
Publicado el 1 de marzo de 2026
Xaina Abucide Noya
Ilustración de Jimena Miguel Serna
Seguro que has oído frases como “Danacol reduce tu colesterol”, “cuida tu corazón” o “comer huevo eleva el colesterol”. Pocas moléculas tienen tan mala fama como el colesterol. Lo vemos en anuncios, en las analíticas y en la consulta médica, casi siempre asociado a peligro. Pero aquí viene la gran sorpresa: sin colesterol no podríamos vivir.
Entonces, ¿qué es realmente esta molécula? ¿Es todo el colesterol malo? En este artículo desmontamos algunos de los mitos más comunes.
¿Qué es el colesterol?
Es una molécula grasa que fabrica nuestro cuerpo —principalmente en el hígado— y que también obtenemos a partir de la dieta. Es imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo porque cumple funciones esenciales como:
- Formar parte de las membranas de nuestras células, actuando como una especie de “cemento” que da estabilidad y fluidez.
- Permitir la síntesis de hormonas como el cortisol (la hormona del estrés), estrógenos o testosterona.
- Permitir la digestión de las grasas.
- Participar en la producción de vitamina D, fundamental para que los huesos absorban calcio y se mantengan fuertes.
Teniendo en cuenta lo necesario que es, ¿por qué nos recomiendan mantenerlo a raya?
El colesterol “bueno” y el “malo”
El colesterol es una grasa, y como tal no puede viajar libremente por la sangre. Necesita un medio de transporte especial para viajar por el cuerpo. Este vehículo son las lipoproteínas, una estructura formada por grasas y proteínas.
El LDL: conocido como “colesterol malo”
El LDL (low-density lipoprotein) transporta el colesterol sintetizado desde el hígado hasta los tejidos. Cuando hay demasiado puede acumularse en las paredes de las arterias formando placas. Con el tiempo, estas placas estrechan los vasos sanguíneos en un proceso llamado ateroesclerosis, lo que aumenta el riesgo de infarto.
EL HDL: conocido como “colesterol bueno”
El HDL (high-density lipoprotein) hace la ruta contraria: recoge el colesterol no empleado en los tejidos y lo devuelve al hígado para que sea reutilizado o eliminado.
Desarrollo de una placa de ateroma por depósito de LDL en las paredes de las arterias. Tomado de: este enlace.
¿Qué nos dice una analítica?
En una analítica se mide:
- HDL
- LDL
- Colesterol total
- Triglicéridos (otro tipo de grasa en sangre)
Por otro lado, existe la hipercolesterolemia familiar, una alteración genética hereditaria que provoca niveles elevados de colesterol desde edades muy tempranas. Influyen igualmente factores asociados a nuestro estilo de vida como el tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso o el estrés, que pueden aumentar el LDL y elevar el riesgo cardiovascular.
Alimentación y colesterol
El colesterol y el consumo de grasas están directamente relacionados. Hablamos de dos tipos de grasas:
- Grasas saturadas: están presentes en carnes rojas, embutidos, productos lácteos enteros y ultraprocesados. Su consumo excesivo puede aumentar el LDL.
- Grasas trans: están presentes en bollería industrial, margarinas y fritos. Son más perjudiciales debido a que su consumo aumenta el LDL y disminuye el HDL. Sin embargo, el consumo de grasas insaturadas como el aceite de oliva, los frutos secos o el aguacate se asocian con un mejor perfil lipídico. El colesterol que ingerimos no es el único responsable de nuestros niveles en sangre, ya que nuestro hígado lo produce de forma constante. En algunas personas esa producción interna tiene más peso que la dieta. Por eso, aunque la alimentación es clave, no siempre es el único factor determinante.
Medicación y colesterol
En personas con un nivel muy elevado de LDL, puede ser necesario recurrir a medicación. Las estatinas son el fármaco más popular para el tratamiento del colesterol. Lo que hacen es reducir el LDL al disminuir la síntesis de la molécula en el hígado. Además, aumentan la capacidad del órgano para eliminar el colesterol que ya se encuentra en sangre. Por lo tanto, disminuyen el riesgo de accidente cardíaco y cerebrovascular en personas con LDL elevado.
Y bien… ¿funcionan realmente los productos del supermercado que afirman reducir el colesterol? Generalmente estos productos llevan fitoesteroles —tales como esteroles o estanoles—, moléculas que se encuentran de forma natural en nueces, frutas, aceites vegetales y verduras. Tienen una estructura similar al colesterol y compiten con él en el intestino, reduciendo parcialmente su absorción. Esto puede traducirse en una ligera disminución del colesterol en sangre. Eso sí, si se consumen, deberían sustituir a otros alimentos, y no añadirse sin más a la dieta, para evitar un exceso de calorías.
El colesterol no es el enemigo. Es una molécula esencial para la vida. El problema no es tener colesterol, sino tenerlo en exceso y acompañado de factores de riesgo como tabaco, hipertensión o diabetes. Por lo tanto, ¡el colesterol a raya es nuestro mayor aliado!
Bibliografía
[1] National Heart, Lung, and Blood Institute – NIH. Colesterol en la sangre: causas y factores de riesgo [Internet]. [Consultado el 25 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace.
[2] MedlinePlus Magazine – NIH. Colesterol: Conozca los términos [Internet]. [Consultado el 25 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace.
[3] Fundación Hipercolesterolemia Familiar. Esteroles vegetales [Internet]. [Consultado el 25 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace.
[3] Universitat Pompeu Fabra (UPF). Danacol reduce el colesterol alto hasta un 10% – Evaluación científica de mensajes sobre alimentación y nutrición [Internet]. [Consultado el 25 de febrero de 2026]. Disponible en: este enlace.
