Cáncer de colon: el éxito de la detección temprana
Publicado el 31 de marzo de 2026
Carmen Tabuenca Gómez
Ilustración de Jimena Miguel Serna
Se estima que una de cada veinte personas sufrirá cáncer de colon a lo largo de su vida. De hecho, solo en 2025 se diagnosticaron en España 44.573 nuevos casos. Si se divide por sexos, es el segundo más frecuente en varones después del cáncer de próstata, y también el segundo en mujeres tras el cáncer de mama. Además, la incidencia es algo más elevada en hombres que en mujeres.
Todas estas cifras pueden resultar abrumadoras. No obstante, hay que tener en cuenta que una mayor incidencia no siempre va acompañada de una mayor mortalidad. Por ejemplo, en los últimos años se ha conseguido descender considerablemente el número de fallecimientos por cáncer de mama, a pesar de ser el más prevalente en mujeres, gracias a los avances en los tratamientos. Por desgracia, en el caso del cáncer de colon, esta alta prevalencia sí lleva asociada una elevada mortalidad: es la segunda causa de muerte por cáncer, solo por detrás del cáncer de pulmón.
Como una gran parte de los tumores malignos, la mayoría de veces el desarrollo del cáncer de colon no tiene una causa genética o hereditaria, sino que se desarrolla como consecuencia de la exposición a ciertos factores y conductas de riesgo. Seguramente no resultarán sorprendentes: factores como la obesidad, la dieta grasa, el consumo excesivo de alcohol, el tabaco o un estilo de vida sedentario pueden aumentar la probabilidad de que acabemos desarrollando un cáncer de colon (y también muchas otras condiciones patológicas). La buena noticia es que son condiciones modificables, que dependen de decisiones que están en nuestra mano.
Existe un pequeño porcentaje (aproximadamente un 25%) de casos de cáncer de colon que sí tienen un componente hereditario. Estudiar a estos pacientes ha resultado ser clave para entender los mecanismos moleculares que están detrás de la enfermedad, tanto en estos casos como en los que no son por causa genética. Uno de estos síndromes hereditarios es la poliposis adenomatosa familiar. Un nombre largo y complicado, pero que lo describe muy bien: los miembros de las familias afectadas desarrollan en edades tempranas múltiples protuberancias (llamadas pólipos) en las regiones intestinales del colon y el recto, que con los años pueden transformarse en un tumor maligno. Aquí es necesario aclarar que también hay muchas personas que no sufren este síndrome y que pueden presentar pólipos sin que estos deriven nunca en cáncer. Otro es el síndrome de Lynch, que precisamente se diferencia del anterior por la ausencia de pólipos; motivo por el que se le conoce con el poco imaginativo nombre de cáncer colorrectal hereditario no polipósico.
Ilustración de Jimena Miguel Serna
Al igual que cualquier otro cáncer, se caracteriza por mutaciones concretas en nuestro ADN. Las células portadoras del ADN mutado, llamadas “células transformadas”, serán las que darán lugar al tumor maligno. En el cáncer de colon, uno de los genes mutados es APC (el gen Adenomatous polyposis coli, un gen que impide el desarrollo de tumores). Una de sus funciones es ayudar a organizar los cromosomas (ADN muy compactado) cuando las células se están dividiendo, para que cada una reciba lo que le corresponda. Si este proceso falla, es probable que alguna de las células presente características aberrantes y acabe transformándose en una célula tumoral. Otros genes mutados en cáncer de colon son aquellos implicados en la reparación de lesiones del ADN: si nuestro ADN sufre daños pero hemos perdido a los responsables de arreglarlo, también puede derivar en un tumor maligno.
Afortunadamente, el cáncer de colon es un gran ejemplo del éxito de las estrategias de cribado actuales para prevenir enfermedades antes de que se manifiesten. Para ello, se emplea el test de sangre oculta en heces (TSOH) en personas mayores de 50 años o con antecedentes familiares de cáncer de colon, que son las que presentan más riesgo de desarrollar la enfermedad. Es una prueba no invasiva y práctica, ya que cada paciente es el responsable de recoger su propia muestra, que luego se analiza en un laboratorio. La presencia de sangre en las heces puede ser indicativa de una lesión tumoral a nivel del colon, pero no siempre, ya que también puede deberse a hemorroides. Por eso, esta prueba detecta muchos falsos positivos que realmente no sufren cáncer de colon. Para descartar a estos pacientes, se les realiza una colonoscopia a todas las personas que hayan tenido una prueba positiva. La colonoscopia permite visualizar el interior del colon y el recto, y determinar si efectivamente se trata o no de cáncer.
Ilustración de Jimena Miguel Serna
El primer tratamiento de elección para pacientes afectados suele ser la cirugía, consistente en una colectomía o extirpación del colon. No obstante, en pacientes en los que esto no es suficiente se añaden otros tratamientos que ayudan al control tumoral. Por eso, la detección temprana es clave para determinar la presencia de tumor maligno en sus primeras etapas y que sea posible extraerlo en su totalidad. En estadios más avanzados, se pueden dar metástasis, siendo las más comunes en hígado, pulmón y peritoneo.
Ilustración de Jimena Miguel Serna
Gracias a los avances en los programas de detección temprana de cáncer de colon, el pronóstico de los pacientes afectados ha mejorado considerablemente. No obstante, todavía son necesarias nuevas terapias que aumenten las oportunidades terapéuticas, especialmente en estadios avanzados de la enfermedad. El Día Mundial contra el Cáncer de Colon busca visibilizar esta enfermedad, y recordarnos la importancia de seguir investigando para hallar soluciones que puedan ser aplicadas en la clínica y así mejorar el pronóstico.
Bibliografía
[1] Asociación Española Contra el Cáncer. Cáncer de colon [Internet]. [Consultado el 30 de marzo de 2026]. Disponible en: este enlace
[2] Sociedad Española de Oncología Médica. La mortalidad por cáncer de colon y recto en España se reduce un 20% en las últimas dos décadas [Internet]. [Consultado el 30 de marzo de 2026]. Disponible en: este enlace
[3] Organización Mundial de la Salud. Cáncer colorrectal [Internet]. [Consultado el 30 de marzo de 2026]. Disponible en: este enlace
