Ciencia con nombre propio

Efecto mariposa: la huella humana en la naturaleza

Publicado el 21 de septiembre de 2026

Jimena Miguel Serna

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Ilustración de Jimena Miguel Serna

El doctor en Biología Ambiental Ricardo Ibáñez explica por qué proteger solo una parte del territorio no es efectivo para evitar la pérdida de biodiversidad.

Al tomar un tren, al caminar por nuestras ciudades o al ir a la playa, nos movemos por un terreno que hace no muchos años pertenecía a la naturaleza. Antes de nosotros, ¿qué había ahí? Esta es una de las preguntas que responde Ricardo Ibáñez, doctor en Biología Ambiental y profesor de Botánica en la Universidad de Navarra. 

El Dr. Ibáñez, además de profesor, es parte de la red de colaboradores que ha publicado un artículo en 2025 en la revista Nature, bajo el título de «Empobrecimiento global de la vegetación natural revelado por la diversidad oscura». Entre sus publicaciones destacan los temas de evolución temporal de comunidades vegetales y la restauración de ecosistemas tras el impacto humano. Ibáñez nos ha concedido una entrevista acerca de la protección de la biodiversidad. 

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El doctor Ricardo Ibáñez. Foto cedida. 

Para empezar, la pregunta que todos se estarán haciendo: ¿qué es la diversidad oscura?

En ecología, la diversidad no solo incluye lo que vemos. Por ejemplo, en una parcela de campo podemos observar las especies presentes, lo que constituye la diversidad observada. Sin embargo, también existen especies que podrían vivir allí porque las condiciones lo permiten, pero que no aparecen. A esa parte invisible de la biodiversidad se le llama diversidad oscura.

Otro concepto importante es el de «pool de especies», que consiste en el conjunto de especies posibles en un lugar. Hay dos tipos: el local (diversidad observada junto con diversidad oscura) y el regional (todas las especies de la región). 

Se puede entender la diferencia entre los dos conceptos con el siguiente dibujo (ver ilustración de portada). En él, el pool regional son todas las especies vegetales que podemos encontrar en la isla y cada pool local es cada uno de los hexágonos que delimitan una parcela, demostrando que hay diferencias en cuanto a la diversidad de cada una.

Se diferencia pool local de regional porque este último alberga todas las especies que no son capaces de vivir bajo esas condiciones locales del lugar concreto del estudio o parcela, ya sea por condiciones ambientales adversas, como por pH o temperatura inadecuados.

Para que una especie se considere en el pool local, es decir, que forme parte de la biodiversidad (ya sea observada u oscura), se deben cumplir varios requerimientos. Es necesario que estén en el pool regional de especies, pero también que tenga posibilidades de dispersión para que lleguen semillas y, finalmente, que cumplan con unas condiciones ambientales, que su ecología sea acorde al lugar.

Entonces, relacionado con esto, ¿cómo podría saberse estadísticamente que una especie corresponde a la diversidad oscura?

Para saber qué especies forman parte de esa diversidad oscura, los científicos usan un método estadístico llamado «coocurrencia» entre parejas de especies. Este método mide la probabilidad de que una especie aparezca junto a otras.

Imagínate una parcela con veinte especies. Para poder calcular las probabilidades de coocurrencia yo necesito muchas parcelas y de distintos tipos, de varias comunidades. Por ejemplo, varias parcelas de hayedos, de prado, de pino carrasco, tomillares, etc.

Si tengo muchas parcelas, yo puedo establecer una probabilidad de coocurrencia de una especie concreta con cada una de las demás especies. Por ejemplo, puedo encontrarme con una especie A que en la totalidad de las parcelas en las que aparece también lo hace con una especie B. En este caso la probabilidad de coocurrencia es máxima. Pero también se puede dar que nuestra especie A nunca aparezca cuando hay otra especie C, siendo la probabilidad de coocurrencia mínima. Esto se ve reflejado en la ilustración siguiente, donde las flechas representan el cálculo de coocurrencia entre las dos especies.

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Ilustración de Jimena Miguel Serna

Entonces, el proceso seguido consiste en calcular las probabilidades de coocurrencia entre especies, construyendo una matriz. Tengo la especie A y creo una matriz con el valor de coocurrencia con el resto de especies. 

Pero claro, esto todavía no nos dice mucho, el siguiente paso es calcular la probabilidad de que una especie ausente en una comunidad lo estuviera basándoos en las probabilidades de las que sí están. 

Lo que se hace es un cálculo de las probabilidades de coocurrencia no de una única especie, sino de conjunto de especies, es decir, de las veinte especies que pertenecen a esa comunidad. Con ello se obtiene un valor ponderado de la probabilidad de que estuviera presente. Por lo que, para todas las especies ausentes, se calcula la probabilidad de presencia en esa comunidad específica en función de la biodiversidad presente, que a su vez se ha calculado con la probabilidad de encontrarse juntas las especies.

Así, para cada especie ausente tenemos un valor de probabilidad de aparición en una comunidad concreta y, cuando estas superan un umbral de probabilidad, determinamos que sí forman parte de la diversidad oscura de ella.

En resumen, se calcula la coocurrencia de todas las especies de la región entre ellas. Después, para conocer la diversidad oscura en cada parcela de esa región, se calcula la probabilidad de aparición con las especies presentes en el terreno delimitado. Si la probabilidad de coocurrencia en total es alta, quiere decir que corresponde a la diversidad oscura (porque podría encontrarse junto con las demás especies, pero no está).

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Ilustración de Jimena Miguel Serna

¿Cuál considera que es el hallazgo más importante de este estudio?

El hallazgo más importante es haber detectado un patrón global: cuanto mayor es la huella humana en un territorio, menos completa es su biodiversidad. En otras palabras, cuantas más alteraciones genera el ser humano, menos especies llegan a estar presentes en una comunidad.

Recapitulemos. En una comunidad existen dos tipos de diversidad: la observada y la oscura. Si sumamos ambas, obtenemos el «pool de especies». A partir de ahí, comparamos cuántas especies realmente están presentes frente a las que podrían estarlo, y ese porcentaje nos indica el nivel de completitud de la comunidad. Es decir, si el pool de especies consta de ochenta y nosotros solo encontramos veinte, quiere decir que la completitud de la comunidad es del 25% con respecto al pool de especies. 

Teóricamente, podría darse que todas las especies posibles estén allí, por lo que la completitud sería del 100%. Pero en la práctica esto no ocurre. Como hemos dicho antes, hay que tener en cuenta los mecanismos de dispersión, pues las plantas no solo deben tener los requerimientos ambientales para crecer allí, sino que también deben tener la posibilidad de llegar. No siempre se va a dar el escenario de que lleguen semillas a la comunidad. O también puede ser que las semillas estén presentes en el suelo, pero que no se expresen, o que lo hagan solo algunos años.

Este estudio global lo que ha visto es que, en función del grado de perturbación de la región, el grado de diversidad varía. Es decir, cuanto mayor sea la huella humana, menos completas serán las comunidades vegetales.

Se ha visto que, en las comunidades afectadas por la actividad humana, solamente encontramos un 20% de las especies que podría haber. En lugares donde la huella humana es muy baja, se expresan más especies. Tampoco es una diferencia abismal, ya que en comunidades menos perturbadas se expresa aproximadamente un 33% del pool de especies, pero entre el 20% y el 33% hay un gradiente lineal.

Y eso es un tema muy importante porque se ha podido comprobar de forma cuantitativa y a nivel global cómo la huella humana afecta a la pérdida de la biodiversidad. Porque no es tan fácil, hay muchos factores que afectan, como las temperaturas o las condiciones del hábitat. Pero la completitud de las comunidades parece ser una métrica que puede ser utilizada precisamente para esto, y por ello tiene unas aplicaciones a nivel de conservación muy potentes.

Y ¿cuáles serían los principales motivos que provocan la disminución de la biodiversidad?

El índice de huella humana incluye factores como la densidad de población, cambios en el uso del suelo, el desarrollo agrícola o urbano, y la cantidad de infraestructura, como carreteras o vías de tren. Podemos decir que son menos completas las comunidades en los lugares donde estos factores están muy presentes.

En el estudio hay una parte que me ha llamado la atención. Dice que, en algunas zonas naturales, el pastoreo no afecta negativamente a la biodiversidad, pero no desarrolla las razones. ¿Podría explicarlo?

A nivel local lo que se ha detectado es que la biodiversidad parece ser mayor en los lugares donde hay pastoreo. ¿Por qué sucede? Porque la biodiversidad se ve afectada en función del grado de perturbación que sufre, si esta es muy elevada, se reduce la biodiversidad, pero si es pequeña, no afecta negativamente, pero mantiene la comunidad sin evolucionar porque no se forman matorrales, que son la siguiente etapa de sucesión.

Un ejemplo muy claro es el que nos encontramos en una de las parcelas, que era frecuentada por jabalíes. Estos al buscar alimento removían la tierra con el hocico, lo que provocaba que cada temporada se activasen semillas distintas, además de las habituales. Si normalmente encontramos en cada parcela setenta especies, allí encontrábamos de media noventa.

¿Cuáles son los mayores retos que afronta España en conservación de biodiversidad vegetal?

Un tema importante son los cambios en el uso del suelo, que reducen la heterogeneidad del ambiente. También el pastoreo, ya que permite unos niveles altos de biodiversidad porque mantiene una perturbación intermedia en el ecosistema, favoreciendo ciertas especies herbáceas. Pero claro, un pastoreo en exceso tampoco sería bueno para la biodiversidad.

Si quieres tener un mayor número de especies, busca tener muchos ambientes diferentes. ¿Y eso cómo se consigue? Teniendo un paisaje mosaico (que se pierde por cambios en el suelo y la reducción del pastoreo), con lugares poco alterados y otros más alterados. Importante: no degradados, pero sí alterados, con los niveles intermedios de perturbación de los que hablábamos antes. 

Lo que sucede es que, al no haber esas perturbaciones por el pastoreo, se forman comunidades de matorrales que después pasan a bosques. Estos empiezan a dominar el paisaje y al final acabamos simplificándolo. Y eso genera una pérdida de biodiversidad. Es necesario que exista un paisaje heterogéneo, no que desaparezcan todas las zonas boscosas, sino que haya distintos ambientes para mantener unos niveles altos de especies.

¿Cómo podríamos hacer para reducir el impacto humano sobre la flora?

En este estudio se ha podido comprobar que no influye únicamente la alteración en un lugar determinado. Se ha medido también cómo de afectada está la región cuando en ella se están dando algunos procesos ecológicos: por ejemplo, la dispersión de semillas que impacta en los alrededores. 

No solamente importa que haya un impacto local, también es importante el impacto regional. Es un aspecto muy importante del estudio, pues se ha visto que, si se mantiene un porcentaje del territorio intacto (sin alteración humana), aproximadamente un 30%, la biodiversidad es mucho mayor o puede incluso llegar a alcanzar niveles máximos. 

Esto nos puede dar una idea de cuál es el objetivo: proteger ese 30% de la región, porque si no resulta inevitable que la diversidad empiece a disminuir. 

Si la gente tuviera que quedarse con una idea de la investigación, ¿cuál cree que debería ser?

Que es necesario no solamente preservar unas zonas pequeñas y muy bien conservadas, como ocurre con algunas áreas naturales protegidas, sino que es importante ir más allá y conservar el conjunto del territorio, porque eso es lo que realmente afecta y lo que está reduciendo la diversidad. 

Por mucho que tengamos unas áreas, unas reservas integrales, muy protegidas con unos valores altos de diversidad, si son pequeñas  el entorno puede afectarlas y reducir la diversidad indirectamente. 

Es decir, en ocasiones actuamos sobre el medio y muchas veces no conocemos el alcance que van a tener en el tiempo las medidas que adoptamos.

¿Puede el aleteo de una mariposa en Japón provocar un tornado en Estados Unidos? 

Muchas veces no somos conscientes del impacto que podemos tener sobre el medio ambiente y las consecuencias posteriores. A veces, un sutil cambio puede derrumbar el castillo de naipes.

La conversación con Ricardo Ibáñez nos recuerda que conservar la naturaleza no significa sólo proteger unas pocas reservas, sino pensar en el territorio como un todo. Su investigación demuestra que mantener al menos un 30% del entorno intacto es clave para que los ecosistemas sigan siendo diversos.