Salud y ciencia

La epidemia silenciosa

Publicado el 6 de marzo de 2026

Xaina Abucide Noya

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Adipocitos (células del tejido graso). Fotografías de Xaina Abucide Noya

La obesidad se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la salud pública mundial del siglo XXI. Así lo ha afirmado el artículo ‘Obesity: prevalence, causes, consequences, management, preventive strategies and future research directions’ publicado por la Biblioteca Nacional de Salud.  En 2022, más de mil millones de personas en todo el mundo vivían con obesidad: eso significa que aproximadamente 1 de cada 8 adultos padecía esta condición. Si seguimos esta tendencia, se estima que para 2035 más de la mitad de la población mundial tendrá sobrepeso u obesidad. Esto supondrá un aumento de enfermedades y muertes prematuras, por lo que se necesitan medidas preventivas.

No es solo una cuestión estética

La obesidad no es falta de voluntad. En el mismo artículo se define como exceso de grasa corporal que compromete la salud. Se reconoce como una enfermedad crónica compleja, ya que genera inflamación persistente, altera el funcionamiento del organismo, produce cambios hormonales persistentes y requiere manejo a largo plazo. Se diferencia del sobrepeso en que este se valora con  respecto a la altura, y puede deberse a mayor masa grasa pero también a mayor masa muscular. Aunque ambas dañan a la salud, el sobrepeso no conlleva tantos riesgos.

Para diagnosticar la obesidad tradicionalmente se ha empleado el índice de masa corporal (IMC), que se basa en usar el peso y la altura para dar una cifra. Sin embargo, un grupo de expertos de la Comisión de Obesidad Clínica plantearon una propuesta publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology para ir más allá del IMC. En ella se sugiere:

  • Incorporar medidas antropométricas adicionales, como la circunferencia de la cintura o la relación cintura-altura.
  • Incorporar medidas más precisas de la grasa corporal.
  • Distinguir según su impacto en la salud: pre-clínica (sin órgano dañado) y clínica (daño o riesgo evidente).

Este enfoque más integral permite reflejar mejor la realidad biológica de cada persona.

¿Por qué hablamos de epidemia?

En las últimas décadas, nuestro estilo de vida ha cambiado. Se recurre constantemente a alimentos y bebidas altos en calorías, y ha habido una disminución del nivel de actividad física y un aumento del sedentarismo. Todos estos factores han derivado en  un entorno “obesogénico” que favorece el aumento del peso corporal. 

A esto se le suma la predisposición genética, que influye en los mecanismos de regulación del apetito y el almacenamiento de grasa. El entorno y los factores genéticos están relacionados, ya que estos últimos se manifiestan completamente cuando interactúan con un entorno que favorece el exceso calórico. 

La obesidad no entiende de fronteras y afecta a personas de todo el mundo, pero con diferencias entre los lugares con altos y bajos recursos económicos. De hecho, hay más personas obesas en zonas con bajos recursos. Esto es debido a que en estos lugares el acceso a alimentos saludables es escaso,  por lo que se recurre a alimentos procesados baratos. Además, estos países muchas veces no cuentan con zonas seguras para realizar ejercicio. 

También se han identificado otros elementos que contribuyen en la ecuación, como el estrés crónico o la carga emocional, que pueden favorecer una relación poco saludable con la comida. Esto se puede manifestar, por ejemplo, en esos momentos en los que la gente recurre a los  alimentos calóricos como vía de alivio momentáneo. 

Consecuencias para la salud

La obesidad se asocia con el desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2,  hipertensión y dislipemia, que contribuyen al síndrome metabólico y conducen a complicaciones cardiovasculares. Además, puede provocar problemas respiratorios, como apnea del sueño o problemas musculoesqueléticos como osteoartritis, al colocar un estrés excesivo en las articulaciones que soportan el peso. Asimismo, está implicada en el desarrollo de algunos tipos de cáncer: páncreas, hígado, pancreático o mama (sobre todo en mujeres postmenopáusicas).

La obesidad afecta a la calidad de vida y el bienestar social de las personas que conviven con ella, que se enfrentan a una discriminación relacionada con el peso que puede derivar en secuelas psicológicas. Esa visión de la enfermedad como un fracaso personal es la misma que  lleva al rechazo en muchos ambientes, y que después genera una baja autoestima, depresión y aislamiento social. Esto mismo lleva a tener vergüenza a realizar ejercicio en público o a comer más a consecuencia de la ansiedad.

Más allá del individuo

El impacto no se limita a la esfera personal. Los sistemas sanitarios enfrentan grandes retos asociados al tratamiento de todas las enfermedades relacionadas con la obesidad, desviando una gran cantidad de recursos. Se estima que para 2035, el coste económico mundial del sobrepeso y la obesidad alcanzará aproximadamente 3,66 billones de euros, lo que equivale a casi el 3% del PIB mundialNo se trata solo de una crisis médica, sino también social y económica.

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Consecuencias de la obesidad en diferentes órganos. Tomado de: este enlace

¿Qué se puede hacer?

Ante tales consecuencias, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han insistido en la necesidad de estrategias integrales. Entre las medidas propuestas se encuentran:

  • La promoción de dietas más saludables
  • Fomentar la actividad física desde la infancia
  • Implementar impuestos sobre las bebidas azucaradas
  • Etiquetas nutricionales más claras 
  • Facilitar opciones saludables en entornos escolares y laborales

Conclusión

La obesidad no es un fracaso personal, ni una cuestión de falta de voluntad. Es una patología multifactorial que surge de la interacción entre biología, entorno y contexto social. Abordar la obesidad no es señalar a las personas, sino transformar el entorno: educación nutricional, más actividad física y políticas que prioricen la salud pública. Solo así podemos abordar una de las mayores crisis sanitarias de nuestro tiempo.

Bibliografía

[1] Ahmed SK, Mohammed RA. Obesity: prevalence, causes, consequences, management, preventive strategies and future research directions. Metabol Open. 2025;27:100375. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.metop.2025.100375 

[2] MedlinePlus-NIH. Riesgos de la obesidad para la salud [Internet]. [Consultado el 2 de marzo de 2026]. Disponible en: este enlace