¿Y si vamos a la Luna?
Publicado el 30 de marzo de 2026
Javier Arricibita Innerarity
Ilustración de Lucía Boned
Ahora que se acercan los temidos exámenes, a más de uno seguro que le gustaría escapar a algún lugar remoto y no aparecer en Pamplona hasta el 6 de julio. ¿Qué destinos posibles hay? ¿San Sebastián? ¿Los Pirineos? ¿La Luna? Sí, he dicho bien. Este abril la NASA prevé realizar el primer viaje tripulado a la Luna desde 1972. Quién sabe, igual puedes sumarte a la aventura y evitar algún que otro examen.
El proyecto Artemis II de la NASA mandará humanos por primera vez a la Luna desde 1972. La nave, con cuatro astronautas a bordo, despegará entre el 1 y el 6 de abril y dará una vuelta a la Luna sin alunizar, un paso previo necesario para las misiones posteriores (de 2028 en adelante), que sí prevén pisar la superficie del satélite. No obstante, todo buen viajero sabe que antes de hacer la maleta es indispensable conocer las circunstancias del destino. Veamos si un viaje a la Luna es tan exótico como promete.
Itinerario del viaje Artemis II. Tomado de [1]
Lo primero que se mira antes de un viaje es el tiempo que va a hacer. Siento decirte que en este caso no acompaña. La Luna no tiene atmósfera que atrape el calor o proteja de la luz solar. De este modo, durante el día la radiación del sol llega directamente a la superficie al no haber una capa de ozono que actúe a modo de barrera. En consecuencia, las temperaturas pueden alcanzar los 130ºC. Por otra parte, la otra cara de la luna deja escapar todo este calor, ya que no tiene una atmósfera que lo retenga, bajando la temperatura por debajo de los -150ºC. Por si esto no fuera suficiente, los días en la luna no duran exactamente 24 horas, sino un poquito más… ¡Lo equivalente a 14 días terrestres! La luna gira muy lentamente sobre su propio eje, lo que lleva a 14 días de luz seguidos de 14 días de oscuridad.
Otra consecuencia derivada de la ausencia de aire es la incapacidad del sonido para propagarse. A diferencia de la luz, el sonido es una onda mecánica, por lo que necesita un medio físico para viajar. Al haber vacío absoluto, no hay moléculas que puedan transmitir las ondas de sonido, resultando en un silencio absoluto. Igual quizá ahora entiendes mejor la escena de Interstellar en la que Matthew McConaughey se relaja escuchando el ruido de grillos y lluvia.
Aparentemente la Luna es mejor que cualquier gimnasio. Basta con entrar en su órbita para reducir 6 veces tu peso. Según la Ley de Gravitación Universal de Newton, cuanto mayor sea la masa de un cuerpo, mayor es la fuerza gravitatoria que genera. La Luna, como cuerpo mucho menos pesado que la Tierra, posee una gravedad menor, provocando esa sensación de flotar. Probablemente saltarías más que cualquier atleta olímpico, sin embargo, las consecuencias fisiológicas serían devastadoras. Los barorreceptores (reguladores de la presión arterial) detectarían un exceso de presión en la cabeza (al haber menos presión, la sangre habría subido hasta la cabeza) e intentarían aliviar este exceso de presión eliminando líquidos, provocando una fuerte deshidratación. Por si no fuera suficiente, los osteoblastos (células encargadas de formar los huesos gracias al peso) se verían severamente afectados, llevando a la pérdida de densidad ósea. Los astronautas deben realizar intensas sesiones de entrenamiento diarias con pesos extra que compensen esa deficiencia gravitatoria.
La nutrición tampoco estaría de tu parte. Para mantener en buen estado la comida se somete previamente a liofilización. Este proceso elimina el agua de los alimentos congelándolos y sometiéndolos a vacío. De esta manera, el alimento pesa menos (menor consumo de combustible) y se puede conservar durante largos períodos de tiempo.
Para más inri, ¡la Luna se aleja de la Tierra! Por muy alarmante que pueda parecer, tan solo se mueve 3,8 centímetros al año. Para entender lo irrisoria que es esta magnitud, sería lo equivalente a tener un balón de fútbol a 20 metros de distancia y que este último se desplace 2 nanómetros, aproximadamente la distancia de una hebra de ADN.
Resumiendo, la experiencia lunar consistiría en estar 14 días a temperaturas abrasadoras seguidos de 14 noches sin ver la luz del sol, estar insonorizado, propenso a daños fisiológicos si no te ejercitas bien, con la única posibilidad de comer comida congelada y cada vez más lejos de tus seres queridos. A decir verdad no se aleja tanto del mes de exámenes de un universitario.
Bromas aparte, si la experiencia es tan mala, sumado a la “milmillonada” que cuesta el proyecto, ¿por qué se llevan a cabo estas misiones?
- La Luna tiene una cara oculta que está totalmente protegida de las ondas electromagnéticas de la Tierra. Por lo tanto, es el lugar más silencioso del sistema solar para colocar radiotelescopios y estudiar el origen del universo.
- La Luna es rica en Helio-3, un isótopo con un potencial energético enorme para fusión nuclear.
- Como ya hemos comentado, la Luna no tiene aire. De esta manera, las rocas en su superficie se han mantenido inalteradas, totalmente libres de erosión. Estudiarlas podría ser como acudir a un diario acerca de cómo se formó el sistema solar.
En resumen, las hostiles condiciones en nuestro satélite no permiten el más mínimo error. Por ello, las misiones lunares son proyectos a largo plazo, con participación de un gran número de científicos y una inversión económica considerable. Sin embargo, el retorno esperado es mucho más valioso que todo ello: un estudio simultáneo de nuestro pasado y nuestro futuro.
Bibliografía
[1] NASA Ciencia. Artemis II: Resumen de la misión [Internet]. [Consultado el 29 de marzo de 2026]. Disponible en: https://ciencia.nasa.gov/sistema-solar/artemis-ii-resumen-de-la-mision/
